Epigrama - Poema de Reinaldo Arenas . Encuentra y comparte los poemas de Reinaldo Arenas Tenemos cientos de poemas de familia, religiosos, para enamorados de amor , de amistad , infantiles, todos por autor. Sigue disfrutando de este/a Poeta con alguno de sus otros poemas: Autoepitafio - De modo que Cervantes era manco - No es el muerto quien provoca el estupor - No, música tenaz... - Sonetos desde el infierno - Tú y yo estamos condenados - Ultima luna -
Poema del Autor/a: Reinaldo Arenas
Nombre del Poema: Epigrama
A la columnista; digo, calumnista, de un periódico
hispano en el estado de la Florida
Sus escritos, señora Nurka o Nurko,
más que en español están en turco.
¿El tema? Siempre el mismo: nada, nada.
¡Y al pie su horrible foto engalanada!
En eso de decir nada es usted terca
(como en lo de esparcir el venenito),
es la mista terquedad conque la puerca
año tras año nos ofrece algún puerquito.
No se puede precisar cuál es el surco
que calienta su semilla envenenada
o si cobra aquà o al lado de la cerca.
Y en esto francamente me bifurco:
¿Pues cómo puede el señor de la mesada
pagar cual rÃo lo que es sólo una alberca?
(Nueva York, octubre de 1984)
(De : Inferno, poesÃa completa)
Poemas y Poetas
Autores
Epigrama - Poema de Pedro Shimose . Encuentra y comparte los poemas de Pedro Shimose Tenemos cientos de poemas de familia, religiosos, para enamorados de amor , de amistad , infantiles, todos por autor. Sigue disfrutando de este/a Poeta con alguno de sus otros poemas: La doliente quimera - La esfera y el rÃo - Las hienas, siempre las hienas - Los camaleones invaden las catedrales - Mecánica de los cuerpos -
Poema del Autor/a: Pedro Shimose
Nombre del Poema: Epigrama
Después de impresionar a las muchachas con nuestro ingenio;
después de quemar lirios, enterrar nubes e incendiar templos;
después de degollar vacas sagradas y asesinar dioses;
después de escribir sin mayúsculas y sin signos de puntuación;
después de dinamitar museos y bailar en los cementerios;
después de perseguir la gloria y soñar que nos acostamos con ella;
después de pelear con dragones, imperios y quimeras;
de gemir porque publiquen nuestro nombre en los periódicos
y de reunirnos por la madrugada para derribar pirámides,
¿qué nos queda?
un sillón en la academia
y una chequera.

