2006Julio - Poesia y Poemas










Está faltando la luz y
escribo el poema a ciegas
en la hoja de un viejo calendario.
Por primera vez me doy cuenta
que las palabras son vanas
y vano es nuestro entendimiento
si en la noche la tinta
no logra desprenderse de
la oscuridad del cielo
y mi poema no logra
iluminarme el camino
adentro mío
y si tú no estás conmigo
para darme consuelo
de esta amarga palidez
del alma obscura.

De Poemas de una noche de insomnio




El cofre del cielo
se abre a tus ojos:
amatista, zafiro y diamantes.
S. F.

Un manto violeta
es la noche,
una sábana que alguien
ha clavado sobre este cielo
como la hoja azul, estrellada,
que se acostumbra pegar
tras el pesebre.

Pero la luna esta noche
ha dicho basta,
cansada de estar colgando
como un farol chino
de papel translúcido y luminoso.
Ha hecho su equipaje
(un velo de cristal
transparente como el mar,
que encierra un centenar
de sus estrellas favoritas)
y derramando sus últimas
lágrimas de lluvia
(¿Por qué nos sentimos siempre culpables
cuando lo único que hacemos es
darnos cuenta que
no tenemos la capacidad de amar
ni de vivir sin ser amados?)
ha dejado el índigo escenario.

De La carne del tiempo, Editorial Artificios, Bogotá, 2002




Rayas de seda violeta.
Con olor a sándalo,
goteando como miel
cae la noche que danza
sobre los techos de las ciudades.

La inmortalidad
te ha tocado
con el verso, con la oscuridad,
con la ola;
pero la eternidad te queda grande.

Los ríos de palabras inútiles
que nos hemos dicho,
alcanzarán el mar del lamento
cuando nuestros barcos sin vela
varados queden contra los escollos
del pasado.

Rayas de seda violeta
con olor a sándalo
goteando como miel
cae la noche que danza
sobre tu cuerpo tendido, y cansado.

De La carne del tiempo, Editorial Artificios, Bogotá, 2002




En la noche marina
pintada con pinceladas azul cobalto,
sobre este mar oscuro
que respiraÂ…
¿Dónde terminó
la promesa de Zefiro?
¿Cuándo cesará
este aullido en el tórax
que te llama?
¿Cómo haré para callarlo
sin matar
mi propio corazón?
¿Existe un lugar
suficientemente lejos
adónde huir
si aquello de que huyo
es el correr de mi sangre?
Y si el matar al corazón
no hace morir también el alma,
¿Dónde habrá otro mar gris
donde, viuda, pueda yo correr
sin tener que aguantar
el estruendo de estas estrellas
y el violento recuerdo
que clava las uñas
en mi piel demasiado clara
para soportar otros rayos de luna?Â…

De La carne del tiempo, Editorial Artificios, Bogotá, 2002




El sueño
nada es salvo una prueba general
de la muerte.
Pasamos buena parte de la vida
perfeccionando la escena,
hasta que,
en un momento dado,
nos sale bien.

Tras el negro cielo
hay un dios aburrido
que nos espía a través
de esos agujeros
que creemos estrellas.

De La carne del tiempo, Editorial Artificios, Bogotá, 2002




Piel de durazno,
brillante como luna,
¿adónde dejaste
tu mirada acogedora?
¿Te vestiste de negro
antes de matarme, esposa mía?

Moriré con ternura,
disfrazada de víctima
por tu acto final.

Pero, detrás de las cortinas
serás mía, y de ningún otro.

Te encerraré
en la jaula de mis huesos
y tú harás
de mi cuerpo tu morada.

Sólo,
no me pidas amor
porque no puedo darte
más de lo que soy.

De La carne del tiempo, Editorial Artificios, Bogotá, 2002




La última noche de bodas,
lamí una lágrima de mi esposo
y a la mañana siguiente
me desperté con esta aguamarina en la lengua.
(Sumergida en el agua
mi carne conmovida siente
que no hay confín entre
lo que tengo adentro y
lo que tengo afuera).
Llevo la gema colgada al cuello,
me acuerda de lo que soy
y lo que he perdido.
La cadena es larga y
la piedra se apoya sobre el corazón.
A través de la transparencia de la gema,
en sus facetas,
se puede divisar la real consistencia
de mi piel: escamas, de sirena o de serpiente.
Sobre la carne caliente, en la cavidad del seno,
centellea la piedra y brilla la cadena
(de oro blanco y nostalgia)
que la sostiene,
como una sutil cicatriz
que desciende transversal en el cuello y en el pecho,
igual a la encontrada
esa mañana
en el cuerpo de mi esposo.

De La carne del tiempo, Editorial Artificios, Bogotá, 2002



Page 1 of 1812345»...Last »

Poemas



Buscar