DECLARACIÓN DE AMOR - Poema de Jorge Rojas . Encuentra y comparte los poemas de Jorge Rojas Tenemos cientos de poemas de familia, religiosos, para enamorados de amor , de amistad , infantiles, todos por autor. Sigue disfrutando de este/a Poeta con alguno de sus otros poemas: CONFIDENCIA - CREPÚSCULO - CUERPO EN LA OSCURIDAD - EL AGUA - EL AMOR - ELLA - EN SU CLARA VERDAD - FRAGANTE SOLEDAD -
Poema del Autor/a: Jorge Rojas
Nombre del Poema: DECLARACIÓN DE AMOR
¡Oh! mi enemiga,
a medida que me cuentas tu vida
cómo hierve dentro de mí un veneno dulce,
un humor amargo, una uva terrible.
No he debido saber ni de dónde venías.
¿Qué más daba, un remoto país
o un reciente amante?
Quiero exterminar todos los sitios
donde estuvo tu corazón o tu piel.
Mas, oh encadenado, sólo puedo volver añicos
este mapa de colores que pinté cuando niño.
¿Qué más debo destruír? ¿Nada más?
Sí, también, cada día, morderé en tus labios
todos los besos que ahí han quedado
junto a los nombres de las ciudades.
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July 23rd, 2008
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Declaración de amor - Poema de Manlio Argueta . Encuentra y comparte los poemas de Manlio Argueta Tenemos cientos de poemas de familia, religiosos, para enamorados de amor , de amistad , infantiles, todos por autor. Sigue disfrutando de este/a Poeta con alguno de sus otros poemas: Cárcel - Como las cartas de los niños - Como los meteoros - Infancia 1942 - Los garrobos - Nadie toca la puerta - Post-Card - Promesa -
Poema del Autor/a: Manlio Argueta
Nombre del Poema: Declaración de amor
Porque te cansas de estar sola,
de encontrar en tu cama
la sombra de la noche anterior.
Porque te mueres de mirar
las parejas d casados
que de alguna parte vienen.
Porque te desmayas de soledad.
Porque la casa está vacía.
Porque tienes jaqueca.
Porque los sueños luctuosos.
Porque los gatos del vecino.
Porque los niños con cabeza
de pajarito.
Porque lloras al despertar.
Porque eres del sexo débil.
Porque crees ser hermosa
(y lo eres)
como una puesta de sol.
Porque los ojos negros te vuelven
loca de remate.
Por eso quieres que sea tu marido.
1966.
November 4th, 2005
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Declaración de amor - Poema de Lauren Mendinueta . Encuentra y comparte los poemas de Lauren Mendinueta Tenemos cientos de poemas de familia, religiosos, para enamorados de amor , de amistad , infantiles, todos por autor. Sigue disfrutando de este/a Poeta con alguno de sus otros poemas: Carta de Beatriz a Dante - Carta no enviada de Eloísa para Abelardo - Cesárea por segunda vez - Dolor nocturno - Escrito de noche - Monólogo interior de Rilke - Nueva York, Abril 14 de 1977 - Página de un cuaderno de notas -
Poema del Autor/a: Lauren Mendinueta
Nombre del Poema: Declaración de amor
para Alan Mills
En medio de alegres reuniones
el mundo, más modesto,
es apenas real.
Auxiliar de la gracia divina
allí, en pie, estás, existes.
Entras y como la vara
que cruza el agua
pareces doblegarte. De lo real,
ilusión.
Me desconciertas en la parte de mí
que confía en el cálculo.
El atractivo de dos cerebros
que operan el línea recta:
La distancia no los aleja,
los mide.
Irse,
Saberse,
Acompañarse.
Saberse de la misma indisoluble materia.
Acompañarse como los ojos en la cara
imposibilitados para las reuniones.
Creer.
September 16th, 2005
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DECLARACIÓN DE AMOR - Poema de Efrain Huerta . Encuentra y comparte los poemas de Efrain Huerta Tenemos cientos de poemas de familia, religiosos, para enamorados de amor , de amistad , infantiles, todos por autor. Sigue disfrutando de este/a Poeta con alguno de sus otros poemas: ABSOLUTO AMOR - ALELUYA COCODRILOS SEXUALES ALELUYA - CANCIÓN DE LA DONCELLA DEL ALBA - EL AMOR - ELEGÍA - ELEGÍA DE LA ROSA BLANCA - ERES, AMOR - ESA SONRISA -
Poema del Autor/a: Efrain Huerta
Nombre del Poema: DECLARACIÓN DE AMOR
Ciudad que llevas dentro
mi corazón, mi pena,
la desgracia verdosa
de los hombres del alba,
mil voces descompuestas
por el frío y el hambre.
Ciudad que lloras, mía,
maternal, dolorosa,
bella como camelia
y triste como lágrima,
mírame con tus ojos
de tezontle y granito,
caminar por tus calles
como sombra o neblina.
Soy el llanto invisible
de millares de hombres.
Soy la ronca miseria,
la gris melancolía,
el fastidio hecho carne.
Yo soy mi corazón desamparado y negro.
Ciudad, invernadero,
gruta despedazada.
Bajo tu sombra, el viento del invierno
es una lluvia triste, y los hombres, amor,
son cuerpos gemidores, olas
quebrándose a los pies de las mujeres
en un largo momento de abandono
-como nardos pudriéndose.
Es la hora del sueño, de los labios resecos,
de los cabellos lacios y el vivir sin remedio.
Pero si el viento norte una mañana,
una mañana larga, una selva,
me entregara el corazón desecho
del alba verdadera, ¿imaginas, ciudad,
el dolor de las manos y el grito brusco, inmenso,
de una tierra sin vida?
Porque yo creo que el corazón del alba
en un millón de flores,
el correr de la sangre
o tu cuerpo, ciudad, sin huesos ni miseria.
Los hombres que te odian no comprenden
cómo eres pura, amplia,
rojiza, cariñosa, ciudad mía;
cómo te entregas, lenta,
a los niños que ríen,
a los hombres que aman claras hembras
de sonrisa despierta y fresco pensamiento,
a los pájaros que viven limpiamente
en tus jardines como axilas,
a los perros nocturnos
cuyos ladridos son mares de fiebre,
a los gatos, tigrillos por el día,
serpientes en la noche,
blandos peces al alba;
cómo te das, mujer de mil abrazos,
a nosotros, tus tímidos amantes:
cuando te desnudamos, se diría
que una cascada nace del silencio
donde habitan la piel de los crepúsculos,
las tibias lágrimas de los relojes,
las monedas perdidas,
los días menos pensados
y las naranjas vírgenes.
Cuando llegas, rezumando delicia,
calles recién lavadas
y edificios-cristales,
pensamos en la recia tristeza del subsuelo,
en lo que tienen de agonía los lagos
y los ríos,
en los campos enfermos de amapolas,
en las montañas erizadas de espinas,
en esas playas largas
donde apenas la espuma
es un pobre animal inofensivo,
o en las costas de piedra
tan cínicas y bravas como leonas;
pensamos en el fondo del mar
y en sus bosques de helechos,
en la superficie del mar
con barcos casi locos,
en lo alto del mar
con pájaros idiotas.
Yo pienso en mi mujer:
en su sonrisa cuando duerme
y una luz misteriosa la protege,
en sus ojos curiosos cuando el día
es un mármol redondo.
Pienso en ella, ciudad,
y en el futuro nuestro:
en el hijo, en la espiga,
o menos, en el grano de trigo
que será también tuyo,
porque es de tu sangre,
de tus rumores,
de tu ancho corazón de piedra y aire,
de nuestros fríos o tibios,
o quemantes y helados pensamientos,
humildades y orgullo, mi ciudad,
Mi gran ciudad de México:
el fondo de tu sexo es un criadero
de claras fortalezas,
tu invierno es un engaño
de alfileres y leche,
tus chimeneas enormes
dedos llorando niebla,
tus jardines axilas la única verdad,
tus estaciones campos
de toros acerados,
tus calles cauces duros
para pies varoniles,
tus templos viejos frutos
alimento de ancianas,
tus horas como gritos
de monstruos invisibles,
¡tus rincones con llanto
son las marcas de odio y de saliva
carcomiendo tu pecho de dulzura!
February 3rd, 2005
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