Los oficios del poeta - Poema de Omar García Ramírez . Encuentra y comparte los poemas de Omar García Ramírez Tenemos cientos de poemas de familia, religiosos, para enamorados de amor , de amistad , infantiles, todos por autor. Sigue disfrutando de este/a Poeta con alguno de sus otros poemas: Grande y oblicua la corazonada - La carta a Franz Kafka - La muerte es un jardín - Marinero de piedra - Nos están envenenando - Rimbaud en Abisinia - Visita del viernes - Yo esperaba -




Poema del Autor/a: Omar García Ramírez


Nombre del Poema: Los oficios del poeta


–“Los poetas deberían casarse con mujeres delicadas para los menesteres olímpicos del lecho
fuertes y sabias en los oficios culinarios”–,
dijo un bardo cuyo nombre no recuerdo
y es verdad, porque los poetas hechos de pintura, de barro o tinta
trabajan hasta tarde, casi no duermen en las acostumbradas horas, y por las mañanas siempre sueñan.
No gustan a las corrientes mujeres los alucinados ojos
que emergen de recientes pesadillas; náufragos los ojos…. Los ojos del poeta.
Pero los poetas reconocen que hay oficios irremediables que se amontonan detrás de las puertas y dentro de los escaparates
señalándolos día tras día, oficios terrenales que les muerden la garganta como un vampiro
y no les dan tiempo libre para lo que más les gusta que es:
El no hacer,… O la casi nada.
Porque los oficios del poeta no se pueden contabilizar, por ellos no se paga la más irrisoria suma y con poemas no se puede pagar en las tabernas, en los burdeles, o en los restaurantes más humildes.
Los poetas se tendrían que casar con mujeres de especial sensibilidad
que los dejaran podrirse entre papeles,
libros antiguos, y grimorios con las formulas exactas para seducir a la luna, esculturas y pinturas con olor a trementina, mientras ellas broncean sus pieles de iguanas recién restauradas a la orilla de una piscina azul.
Por esto los poetas sin fortuna y sin suerte deberán ser sus propios y solícitos esclavos,
lavar sus modestas ropas,
sus calzoncillos de hilo blanco, preparar sus raciones de faquir en las horas despistadas.
La disciplina draconiana no se hizo para ellos
y la asepsia es cuestión de estética, más que de ética saludable.
La soledad forja livianos y fuertes sus huesos,
los hace altivos, pletóricos de canciones y poemas,
además, en medio de este ascetismo siempre es posible una consignación seminal cada tres meses.
Pero, hay poetas que se pierden en el laberinto de los crueles oficios contables y reales.
No encuentran el camino hacia su guarida de sueños,
pierden los callos de sus manos
y a veces se dan cuenta
demasiado tarde.



January 18th, 2006

Poemas y Poetas




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