Padre - Poema de Enriqueta Ochoa . Encuentra y comparte los poemas de Enriqueta Ochoa Tenemos cientos de poemas de familia, religiosos, para enamorados de amor , de amistad , infantiles, todos por autor. Sigue disfrutando de este/a Poeta con alguno de sus otros poemas: Hacia el cristal secreto de los frutos - Las Vírgenes terrestres - Marianne - Retorno de Electra -




Poema del Autor/a: Enriqueta Ochoa


Nombre del Poema: Padre


para Macedonio y Teresa

Al montón de polvo que te cobija
bajé esta tarde;
la sal de la llanura ardía
bajo el árido resplandor del silencio
y un tifón de soledad golpeaba
contra la flor caliza de los cerros.
Yo te hablé con esa ternura indómita
que rompe dignidades,
y me quebré de bruces en la tierra;
allí donde ningún extraño enjugaría
las pupilas ajadas de desvelo.
Lejos,
en muchedumbre hambrienta palpitaba la vida
ajena de tu muerte y de la mía…
¿Es que pronto no habrá una lágrima
para mojar tu ausencia,
una antorcha vehemente que te salve de tanta
nieve oscura?


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poemas al padre de familia
May 27th, 2014

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Padre - Poema de Armando Uribe Arce . Encuentra y comparte los poemas de Armando Uribe Arce Tenemos cientos de poemas de familia, religiosos, para enamorados de amor , de amistad , infantiles, todos por autor. Sigue disfrutando de este/a Poeta con alguno de sus otros poemas: Madura el trigo - Muerto - No te amo, amo los celos que te tengo... - Soy pobre como la rata - Tengo una rabia -




Poema del Autor/a: Armando Uribe Arce


Nombre del Poema: Padre


Padre mi padre el travesaño
de la cruz en mis manos al espíritu
mi espíritu encomiendo. Me haces daño
sin que yo te haga daño siendo
que yo soy niño tu hijo y que me rindo
por qué me has hecho daño y me tienes muriendo.



March 19th, 2013

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Padre - Poema de Alberto Rubio . Encuentra y comparte los poemas de Alberto Rubio Tenemos cientos de poemas de familia, religiosos, para enamorados de amor , de amistad , infantiles, todos por autor. Sigue disfrutando de este/a Poeta con alguno de sus otros poemas: La abuela - Mesa del alba - Milenario - Sandial - Señoriales señoras -




Poema del Autor/a: Alberto Rubio


Nombre del Poema: Padre


A Armando

Ni el tronco yo, ni tú la esbelta copa,
ni tallo ni renuevo desgajado.
Ven a la mesa. Escarchará la sopa
de seguir enfriándose a mi lado.
Si no probaras nunca más la cena,
furia, helor en mí: todo, menos pena.

Te pasó por tus fines de semna,
huésped innumerable, apaciguado
por fin en el nidal de una ventana.
¿Cabeceaste? Y al vuelo. Malas veces
punzantes al buscar un abismado
sueño por vida y vino hasta las heces.

Tan joven padre -en todo apresurado-,
creabas prematuro abuelo un día,
suspenso entre contento y resignado
con su creencia de que envejecía
por culpa tuya, un poco adelantado,
no por años ni penas todavía.

¿Se cumplió un vaticinio de gitana,
todo el caer cada segundo, cierto,
blando el cuerpo, el apoyo, hijo de lana?
Me enfurezco: te has muerto.
¿No debiste almorzar esa mañana,
después viajar orondo por el puerto?

Glorioso puerto el logro en el abismo,
cavada universal caverna eterna.
¡Ven! Y vuelve a caer conmigo mismo.
¡Cae! Amortigua el golpe aquí en mi pierna
fuerte de ambos, más mía, sí, que tuya.
¿Presto? ¡A cantarle a Dios doble aleluya!

Si fuéramos cayendo en fiel abrazo
filial, dar el perdón a Dios Destino,
aunque se porte doble y asesino,
ambos en el enredo de ese lazo
tendido en el alfeízar hacia el alba,
sin que me grites: “¡Padre! ¿Quién me salva?”

Mejor solo al vacío, merecida
muerte por ser mayor, padre anhelante
de que plena se cumpla toda vida;
más la vida de un hijo desbordante
de generosidades, fuerzas, dones,
en poco tiempo frutos a montones.

La víscera dulzona me atraganta
con su oleaje en salada escaldadura,
honda la llaga sorda que supura.
¿Deleite en el sollozo? ¿Pena santa?
Siempre lo humano del vulgar consuelo
superable mil veces por el hielo.

Tierra sobre el quebranto. Fortaleza.
Erguirme edificando mi futuro,
solar palacio amable muro a muro
donde viva feliz de pieza en pieza…
cuando el muchacho pierde el mundo, todo;
todo el sol, el vivir, ¡y de qué modo!

Me recoja -mejor- árbol de furia
con sus ramas blasfemias en regazos
rencores; goce tenso entre los brazos
frondosos de odio -nunca de lujuria-,
sin rojos frutos hacia tentaciones
gulosas, ni sedantes floraciones.

¿Mejor vivir sin odio, resignado?
Tan evocable ante fecundos huertos,
¿Cómo olvidarlo? ¿En yermos o en desiertos,
sobre glaciares o en un mar nevado?
Si conjuro al demonio de la ira,
basura soy, que Dios tan limpio tira.

¡Eso! Transformarme en un guiñapo,
ser trapo limpiador de un suelo inmundo
de sentimientos. ¡No! Siento profundo
supurando, no pura cosa o trapo,
bola entera de nervios, pesadumbre
de viscoso rencor, viscosa lumbre

nadadora en sus lágrimas rabiosas,
batracio en la penumbra de su pozo
de llanto llovedor hasta el destrozo
con babas siderales, venenosas,
de la Tierra y galaxias que no lava
ni a lenguetadas Dios bajo la baba.

Devorara mi viscera una fiera
de selva que, de noche, repentina,
gracias a una piadosa orden divina,
desde el fondo del sueño me creciera
hasta el nido absoluto del reposo,
ya ni sombra del sol tan alevoso

Veloz, cruel de verdores el paisaje,
huertos jocundos como por sevicia
-garfio en mi carne la mortal noticia,
pendiente en autobús tardo mi viaje-;
las frutas, burlas de veneno eterno;
las frescas fresas, brasas del infierno.

Yo no abarcaba el daño, de increíble.
La tierra guarda atroz semilla al fondo.
Los rosales giraron en redondo:
dieron rosa de horror al fin visible.
Verdad malvado, súbita, desnuda,
breve desposa al buen dios de la duda.

Ángel negro el teléfono en mi oído,
batió el anuncio ni hoy más convincente.
¿Final de Armando? ¿Cómo? ¿Un accidente?
Golpe en la boca al ángel maldecido,
témpano interno mi primer sollozo.
¿Morir por nada siendo aún tan mozo?

Su faz, hasta absoluta en un segundo;
la sangre, un vino por traidora espita.
Piedad total -también por mí-, infinita.
¿No me quedaba de él nada en el mundo?
¿Su vida en flor sólo un fugaz boceto?
¡Frutos sus versos, sangre suya el nieto!

Me desprendo. ¿A la noche? Giro el hombro,
brazo al alfeízar: tarde. Mi caída.
La Tierra también cae desprendida.
Morir: mi solitario, enorme asombro.
Me vuelve lo fatal más sabio y fuerte.
¿La vida se me va? También la muerte;

mi afán de contemplar las luces bellas
sentado a la ventana -mortal causa-;
mi vértigo al caer sin pía pausa;
¿pero no asciendo al mar de las estrellas?
Por fin al alba el absoluto ocaso;
choque de sol y luna; Dios; el paso

Por la ventana, al alba, su figura
vi un dia tan gallarda a la salida
suya, en mitad del patio detenida,
dudosa, pese al ímpetu y premura,
que sentí con mi orgullo el raro daño
de un padre fuerte o un hijo rey extraño



April 29th, 2012

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Padre - Poema de Juana Castro . Encuentra y comparte los poemas de Juana Castro Tenemos cientos de poemas de familia, religiosos, para enamorados de amor , de amistad , infantiles, todos por autor. Sigue disfrutando de este/a Poeta con alguno de sus otros poemas: Cáliz - De la captura nocturna de halcones por deslumbramiento - María encadenada - ALICIA DESPOSADA - APOCALIPSIS - DE LA LONJA - DESTIERRO - DISYUNTIVA -




Poema del Autor/a: Juana Castro


Nombre del Poema: Padre


Esta tarde en el campo piafaban las bestias.
Y yo me quedé quieta, porque padre
roncaba como cuando,
zagal, dormíamos en la era.
Me tiró sobre el pasto
de un golpe, sin palabras. Y aunque hubiera podido
a sus brazos mi fuerza,
no quise retirarlo, porque padre
era padre: él sabría qué hiciera.
Tampoco duró mucho.

Y piafaban las bestias.



August 26th, 2005

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